LO QUE ES BUENO PARA UNO, ES BUENO PARA TODOS

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, esta expresión que realmente nos habla de la Unidad, y generalmente no es bien interpretada, Saint Germain le daba una interpretación que para mí es más cercana a lo que Jesús nos quiso decir, y es que “no hagas a los demás, lo que no quieres para ti”, de ahí el título de este nuevo artículo.

Aunque no parezca tener relación, voy a comenzar hablando de la división celular. Las células comenzaron a dividirse para especializarse y a esto lo llamamos “proceso de diferenciación”. Creer que el ser humano como tal está completamente evolucionado y que ha llegado a la cima de su evolución como especie es un craso error: mientras sigamos creyendo en la muerte y la enfermedad, esto nunca llegará.

Así como las células pasan de individualizarse a especializarse, nosotros o nos adaptamos como seres al trabajar como un gran organismo en conjunto y colaborando; o desapareceremos como especie. No es ser catastrófico, no, realmente yo creo que estamos a tiempo, a pesar de todo lo que nos están diciendo en los medios. Si no, no me dedicaría a estas enseñanzas, pero tengo que ponerlo un poco crudo para que veáis la importancia de poner manos a la obra para cambiar la realidad que vemos. La realidad no es que “los más fuertes sobreviven” sino que “los que mejor se adapten sobreviven”. Nuestro universo no es jerárquico y lineal, sino interligado y fractal matemáticamente, creado y generado por información secuenciada que se muestra de forma geométrica, siguiendo los patrones de la naturaleza.

Precisamos elevar la consciencia y darnos cuenta que el siguiente paso de la evolución es convertirnos en UNO y colaborar, así como nuestras células hicieron.

Así como el cerebro colabora con el corazón y este con el hígado o, como el cáncer, la humanidad  acabara desapareciendo. La filosofía de Grabovoi nos insta a tomar consciencia de esa unidad, reestructurando la información de forma correcta y volviendo a la Norma.

Amor es la fuerza que une pero no el amor al que estamos acostumbrados, que nos separa y limita, que es egoísta e interesado y que se nutre de la posesión y el control, si no el amor de verdad, ese que Jesús enunció en su famosa frase “amaos los unos a los otros, como yo os he amado”, ese amor, sin condiciones, esa amor del que tenemos ejemplos a diario en nuestras vidas si somos capaces de verlo, solo debemos observar a esos grandes maestros que tenemos en nuestro mundo que son los animales, no solo perros y gatos, que son los más cercanos, si no, pájaros, e incluso los animales salvajes.

Muchas veces oí decir a mi madre, cuando alguien  utilizaba el ingenio para dañar o destruir, la frase: “si usaran ese ingenio y esa inteligencia para hacer el bien en vez de lo que hacen, tendríamos otro mundo”. Es así, y eso es lo que necesitamos cambiar. Hay una forma de hacer las cosas bien y mil de hacerlas mal, vamos a hacerlas bien, hay tiempo, hay esperanza y hay capacidad.  La realidad no ocurre si no hacemos que ocurra a través de nuestras creencias colectivas, de la modificación de esas creencias a través de la consciencia colectiva y una de las mayores armas que tenemos y que se nutre del amor, el verdadero amor es la compasión que es lo que lo conecta todo, ya que es tanto una fuerza  universal como una experiencia humana.

Tenemos la oportunidad, tenemos la capacidad y tenemos el conocimiento, nuestra herramienta es nuestra mente y nuestro momento es ahora.

Por Carmen Cid©

Sublicenciada E223SP –  A264ESP – P472ESP

Comentarios 1

  1. Un artículo muy interesante. Es un enfoque que no me había parado a pensar. La compasión como lazo de unión. Hace poco que he descubierto las enseñanzas del Dr. Grabovoi y me siento entusiasmada. Además Carmen lo explica muy claro y cercano. Enhorabuena! Un abrazo

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