NI JUICIO,  NI CASTIGO

Estaba leyendo un libro en el que se hablaba de una serie de estudios y experimentos, realizados por un científico, el Dr. Leonard Laskow, con células cancerígenas en placas de Petri. El experimento consistía en poner unas placas de Petri en un lugar donde él estuviese meditando, con la intención de que esas células dejasen de ser cancerígenas; y otras placas en otra sala y con otra persona que no las prestaba atención ninguna.

En el experimento Laskow usó diversas intenciones emocionales para aquellas placas, todas con el objetivo de activar la fuerza natural de coherencia del Universo. (Lo que nosotros llamamos NORMA DEL CREADOR). La que surtió más efecto e hizo disminuir en un 39% el crecimiento de las células tumorales fue “Retornen al orden natural e a la armonía de la vida celular”, es decir, “volved a hacer lo que fuisteis creadas para hacer”. Cuando, además de las palabras y la intención, imaginaba cómo ocurría esto y lo daba por hecho, el efecto se duplicaba.

Es importante darse cuenta que la intención de Laskow no era destruir las células cancerígenas por el hecho de ser “malas”, si no permitir que asistieran como parte de la creación universal y recordaran lo que realmente era su misión en este universo.

Según él, y seguro que estás de acuerdo, se trata de un impulso hacia la UNIDAD,  para la no separación y para la integración.

¿Y por qué te cuento todo esto? Porque leyéndolo recordé uno de los preceptos del Dr. Grabrovoi, que es una de las personas que más nos cuesta entender por las muchas creencias limitantes asociadas a todo esto: y es que NO HAY JUICIO, NI CASTIGO.

Y ahí es donde vienen los problemas… Según Grabovoi, no importa lo que hasta ahora hayas hecho; puedes haber matado, violado, traicionado, hecho cualquier maldad, etc. Que si un día decides cambiar por completo y volver a ser “bueno”, todo eso se borra de golpe, se queda anulado, se olvida… ¿Pero cómo? ¿Cómo que un asesino, violador, ladrón, etc. etc. Decide que ya no lo hace más y nadie le va a castigar? ¡Ah, no! Eso sí que ¡no!

Eso es lo que la mayoría pensamos, y otra gran parte, que ya hemos evolucionado y ya no creemos en el ojo por ojo, o el pecado y el castigo, creemos en el Karma, que no es más que más de lo mismo, y ahí es donde no podemos avanzar. Pero es así, no importa lo que hayas hecho en esta u otras vidas, si decides que se acaba y te vienes al “lado bueno de la fuerza” J estas salvado.

Y ahí, es donde quiero hacer esta reflexión uniéndolo al experimento de Laskow.

Y si en vez de castigar, encerrar, someter, separar, etc., etc., etc. A esas personas que no son como deben ser los intentamos enseñar cuál es su esencia, la de todos, cuál es el camino hacia la unidad, y cuánto necesitamos todos cooperar unos con otros y cómo todos tenemos nuestro lugar y papel importante. ¿Te imaginas lo que conseguiríamos? Bien, pues eso es de lo que Grabovoi nos cuenta cuando nos habla de la Macro salvación, a eso se refiere cuando nos dice que una enfermedad es también un evento que puede ser modificado a través de la mente.

Podemos comenzar a reparar los daños no solo de nuestro cuerpo (revirtiendo y modificando cómo se comportan nuestras células) si no que podemos modificar el universo todo, disculpándonos humildemente con nuestros queridos ciudadanos interiores, nuestras células y agradeciéndoles por soportar todo lo que les hacemos: una enfermedad o un evento desagradable solo acontece cuando algo está mal construido o deformado, y la cura o la modificación lleva una transformación de pensamiento y de estructura para modificar eso.

Cada vez que nos concentramos en una secuencia y pedimos un resultado armonioso para nosotros mismos y para los demás, estamos modificando nuestro interior y el exterior, recordando que “como es arriba, es abajo” y viceversa, empezamos a no juzgar a nuestros propios cuerpos, os recuerdo aquí que el Dr. Grabovoi nos dice que cualquier juicio durante una concentración la invalida, y a amar a nuestras células, las que actúan correctamente y las que no, hablándoles, agradeciéndoles y trabajando junto a ellas para llevarlas a la NORMA, y con ello llevar a la NORMA a todos esos semejantes que como nuestras células enfermas, se han olvidado de cuál es su función, y se han perdido.

Nos reencontramos nosotros mismos de dentro a fuera, y ayudamos a los demás a hacer los mismo.

Carmen Cid Díaz

Comentarios 2

  1. ME PARECIÓ EXCELENTE!!!! PERO TAMBIÉN DIFÍCIL…. PARA MI QUE YA SOY UNA MUJER GRANDE.
    PERO A PARTIR DE HOY YA HE TOMADO EL COMPROMISO DE COMENZAR POR EL PRINCIPIO Y DESDE ABAJO Y SER CONSECUENTE…
    GRACIAS POR ENSEÑARNOS

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